En los últimos años, un plato asturiano ha logrado conquistar las mesas de toda España, convirtiéndose en un auténtico fenómeno gastronómico: el cachopo. Lo que antes era un secreto bien guardado de las sidrerías del norte, hoy es una tendencia imparable. Pero, ¿qué tiene este plato para obsesionar a tantos paladares? La respuesta reside en su capacidad para personificar la comfort food o comida reconfortante.
El irresistible atractivo de la comida reconfortante
El concepto de comfort food se refiere a aquellos platos que no solo alimentan el cuerpo, sino también el alma. El cachopo, con su generoso tamaño, su crujiente empanado y su corazón de queso fundido y jamón, ofrece una gratificación inmediata. Es un plato para compartir, para disfrutar sin prisas y que evoca la calidez de la cocina tradicional.
Juanjo Cima: El arquitecto del cachopo moderno
Hablar de la popularidad actual de este plato es imposible sin mencionar a Juanjo Cima. El reconocido cocinero asturiano ha sido una pieza clave en la dignificación del cachopo, elevándolo de un plato sencillo de menú a una obra de arte culinaria premiada en múltiples ocasiones.
Cima ha sabido entender que la clave del éxito no está solo en el tamaño, sino en la calidad extrema de los ingredientes: una carne de ternera asturiana de primera, un empanado técnico que no resulte aceitoso y rellenos creativos que van más allá de lo básico.
Las Tablas del Campillín: El templo del cachopo en Oviedo
Si buscas el referente absoluto donde degustar esta delicia, Las Tablas del Campillín es la parada obligatoria. Este restaurante, bajo la dirección de Juanjo Cima, se ha consolidado como el establecimiento más premiado de Asturias. Sus vitrinas lucen numerosos galardones que certifican que allí se sirve, año tras año, uno de los mejores cachopos de España. Su secreto es la constancia y el respeto absoluto por la materia prima.
Un vistazo al pasado: El origen del cachopo
A pesar de su fama actual, el origen del cachopo se remonta varias décadas atrás. Aunque el término “cachopo” proviene de la semejanza de los filetes empanados con los troncos huecos de los árboles (llamados cachopos en asturiano), fue a mediados del siglo XX cuando empezó a popularizarse en los restaurantes de Oviedo.
Desde aquellos inicios humildes hasta las innovadoras versiones que Juanjo Cima presenta en Las Tablas del Campillín, el plato ha evolucionado sin perder su esencia: ser la máxima expresión de la cocina que nos hace sentir como en casa.
Conclusión
El cachopo no es solo una moda pasajera; es la consolidación de la gastronomía asturiana en el panorama nacional. Gracias a especialistas que miman el producto y a la búsqueda constante de sabores que nos reconfortan, el cachopo ha llegado para quedarse en el trono de nuestra gastronomía.